Dólar Oficial
$1.535
Dólar Blue
$1.555
Dólar Tarjeta
$1.995,50
Euro
€1.706,69
Real
R$299,24
Azúcar Tucumán · 50kg
$36.375
Azúcar Int. · Londres N5
US$24,707
Azúcar Int. · EEUU N11
US$423,29
Bioetanol de caña ($/L)
1.083
Bioetanol de maíz ($/L)
992.806

La Argentina se ubica entre los países con mayor adopción de inteligencia artificial (IA) como herramienta de aprendizaje profesional, pero ese avance convive con dos dificultades: la distancia entre adquirir conocimientos y utilizarlos en situaciones reales, y la escasa participación de las empresas en el financiamiento de la formación. Según un estudio de la plataforma Preply, el 93% de los trabajadores argentinos encuestados ya recurre a estas tecnologías para aprender, mientras que el 59% reconoce obstáculos para trasladar esas habilidades a la práctica y solo el 33% cuenta con apoyo económico total o parcial de su empleador.
Los datos forman parte del Informe del Progreso de Preply, elaborado a partir de una encuesta a más de 5.000 profesionales en actividad de nueve países. En materia de adopción de IA para el aprendizaje, la Argentina comparte el primer puesto con Polonia. En el extremo opuesto se encuentran Estados Unidos y Japón, donde el indicador alcanza el 85%.
Dentro del grupo de profesionales argentinos que incorporaron estas herramientas, el 29% afirmó utilizarlas semanalmente y el 22% señaló que lo hace de manera ocasional, de acuerdo con los resultados difundidos por la plataforma.
Las áreas vinculadas con la tecnología encabezan las preferencias de capacitación. El 29% de los consultados en la Argentina manifestó interés en desarrollar conocimientos de ciencia de datos e inteligencia artificial. Le siguen los idiomas extranjeros aplicados al trabajo, con el 24%; el marketing y el marketing digital, con el 22%; las finanzas y la contabilidad, con el 19%; y la economía, con el 15%.

Los motivos para continuar formándose también están relacionados con las exigencias del mercado laboral. El 36% busca mejorar su desempeño en el puesto que ocupa actualmente, mientras que el 33% procura conservar su competitividad profesional. Entre los demás objetivos aparecen acceder a cargos de mayor responsabilidad, iniciar un emprendimiento o impulsar proyectos paralelos.
El uso de IA, sin embargo, no es uniforme entre los distintos niveles jerárquicos. A escala global, el 47% de los líderes senior utiliza estas herramientas a diario para aprender. La proporción desciende al 35% entre los mandos intermedios y junior, y al 31% entre quienes no tienen personal a cargo.
También existen diferencias en las expectativas sobre el papel de la tecnología. El 16% de los líderes senior preferiría que la IA condujera su proceso de aprendizaje, una proporción cercana al doble de la registrada entre los demás grupos, donde el indicador se ubica entre el 8% y el 10%.
La brecha entre aprender y aplicar
El informe identifica una diferencia entre la percepción de progreso durante el aprendizaje y la capacidad de emplear los conocimientos en situaciones concretas. A esa distancia la denomina The Progress Gap, o brecha de progreso. En la Argentina, el 59% de los profesionales encuestados manifestó haber tenido dificultades para aplicar en la vida real una habilidad que aprendió. El porcentaje supera el promedio global del 49% y representa el nivel más elevado entre los mercados incluidos en la investigación.

El resultado contrasta con la valoración que hacen los propios trabajadores sobre su evolución: los argentinos calificaron su satisfacción con el progreso alcanzado con un promedio de 8,3 puntos sobre 10.
La tendencia también aparece en los datos internacionales. El 76% de los profesionales consultados en todo el mundo aseguró que actualmente dedica más tiempo a aprender que hace dos años. Sin embargo, el 52% reconoció que ese esfuerzo adicional no siempre se traduce en mejores resultados.
Sofía Tavares, directora de marca de Preply, señaló que el acceso inmediato a los contenidos no garantiza por sí mismo la adquisición de competencias. “Estamos viviendo el mayor cambio de la historia en lo que respecta al acceso al aprendizaje. Gracias a la IA, los conocimientos están al alcance de la mano en segundos. Lo difícil es lo que sucede después, cuando cerrás la app, salís de la clase y tenés que usar lo estudiado. El progreso real consiste en ser capaz de aplicar estas habilidades con soltura en momentos decisivos”, sostuvo.
El financiamiento, una de las principales diferencias
La participación de las empresas en la capacitación constituye otro de los puntos destacados del relevamiento. En la Argentina, apenas el 33% de los profesionales indicó que su empleador cubre total o parcialmente los costos de su formación. A nivel internacional, esa proporción asciende al 51%. Entre los trabajadores argentinos, el 30% paga sus estudios y cursos con recursos propios, mientras que el 36% se forma exclusivamente mediante alternativas gratuitas.
Así, la elevada incorporación de inteligencia artificial convive con un bajo nivel de inversión empresarial en el desarrollo de nuevas habilidades. El informe plantea que el acceso a herramientas digitales debe complementarse con instancias que permitan afianzar los conocimientos y convertirlos en capacidades útiles para el trabajo. En esa línea, el 75% de los profesionales consultados a nivel global manifestó preferir experiencias de aprendizaje que combinen la inteligencia artificial con la intervención humana para lograr avances sostenidos.
Kirill Bigai, director ejecutivo de Preply, destacó la complementariedad entre ambos recursos. “Las personas valoran la IA porque les permite aprender con mayor facilidad. Y valoran a las personas porque les ayudan a consolidar lo aprendido y a transformar el conocimiento en habilidades aplicables a situaciones reales”, afirmó.
El ejecutivo agregó: “La evolución del aprendizaje no consiste en sustituir uno por otro. Juntas, la experiencia humana y la IA están creando las condiciones necesarias para lograr un progreso real”.

Las diferencias también se observan entre grupos etarios. La Generación Z registra una adopción de inteligencia artificial del 92%, pero concentra una proporción elevada de respuestas que reflejan dificultades para convertir el tiempo de estudio en mejoras concretas. El 71% de sus integrantes afirmó sentir que dedica muchas horas a aprender sin percibir avances, frente al 56% de la Generación X. Además, el 57% de los jóvenes de la Generación Z señaló problemas para aplicar lo estudiado en situaciones reales, contra el 40% de la Generación X.
Los resultados muestran que la expansión de la IA amplía las posibilidades de acceso al conocimiento, aunque persisten desafíos vinculados con la aplicación práctica de las habilidades y el financiamiento de la formación. En el caso argentino, esas dos dimensiones aparecen como puntos de contraste frente al elevado nivel de utilización de estas herramientas.